martes, 28 de agosto de 2012

A las palabras se las lleva el viento

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Esta vez me va a escuchar. Se las voy a decir todas juntas. Y si me tiene que rajar que me raje, pero no aguanto más. Voy a ir ahora mismo a su escritorio y me va a escuchar. Y que me escuche toda la oficina. No me importa. Ahí voy...
Acá estoy... ah seguís hablando por teléfono, total no existo. No, no pongas esa carita. Vine a decirte que estoy harto de que siempre me hagas lo mismo. Te pido una bonificación para un cliente y me decís " si, no hay problema" y cuando vuelvo una semana después con la venta cerrada me decís "Yo no te dije eso. No le podemos bonificar". Y soy yo el que tiene que poner la cara. O cuando te pido un día por trámites y me decís "No hay drama, avisame un día antes" y después me decís "¿Mañana? Imposible, si querés otro día....." O lo que me hiciste con las vacaciones. Te pedí tres semanas juntas en Enero y me diste Febrero y separadas y después me dijiste que te debía una cerveza por las fechas que me conseguiste. No te contesté porque iba en cana.
Igual no pienso sacarte más tiempo así que no pongas caras. Vine a decirte, a advertirte, a comunicarte, que la próxima vez que me niegues algo que me dijiste, no voy a poner cara de frustración. Te voy a embocar directamente.
¿Esta claro?
Ah cortaste.

-Sí disculpa. No me largaba más el gerente. Parecés tenso. ¿Me querías decir algo?
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